La economía española se enfrenta a una desaceleración significativa, con proyecciones que indican una caída en el crecimiento del 2,5% para este año hasta un 1,7% en 2028. Según el último informe de Funcas, este cambio se debe a varios factores adversos, entre ellos una inflación más alta de lo esperado y un déficit público que se mantiene en el 2,9%. La economista sénior de Funcas, María Jesús Fernández, destaca que los tipos de interés están cerca del 4%, lo que limita el margen de maniobra para políticas económicas efectivas.
Fernández señala que la economía española muestra signos de pérdida de impulso, lo que afectará principalmente la creación de empleo. La inflación persistente y la incapacidad para hacer frente a crisis económicas son preocupaciones que se intensifican. Aunque los consumidores han mantenido un gasto elevado, esto ha sido a expensas de una reducción en su tasa de ahorro, que ha estado estructuralmente más alta desde la pandemia. La economista anticipa que los hogares comenzarán a moderar su consumo para recomponer su tasa de ahorro.
Otro aspecto relevante es la dependencia del crecimiento económico español de la inmigración. Fernández advierte que cualquier restricción en la entrada de mano de obra podría tener un impacto significativo en el crecimiento del país. Resalta que la economía crece en gran medida gracias a la llegada de inmigrantes, mientras que el aumento en la productividad se ha mantenido limitado. Además, la dificultad para acceder a la vivienda puede convertirse en un obstáculo importante para el crecimiento futuro.
En un contexto donde los pagos por intereses de la deuda podrían aumentar en unos 20.000 millones de euros, la economista enfatiza que la situación fiscal es crítica. En el mejor de los casos, se espera que la ratio de deuda sobre el PIB se estabilice, pero cualquier desviación negativa podría llevar a un escenario insostenible. Estas condiciones presentan un desafío considerable para la economía española, ya que la capacidad de reacción se ve severamente restringida.
Contexto: El crecimiento de la economía española en años anteriores había sido impulsado en parte por la recuperación tras la pandemia de COVID-19, pero las tensiones inflacionarias y los altos tipos de interés han comenzado a afectar la estabilidad económica. La inmigración ha sido un motor clave en la creación de empleo y el dinamismo del mercado laboral en España. La situación económica en otros países europeos, como Francia, también puede influir en el comportamiento de los mercados y en la percepción de riesgo en la región.