Los sindicatos UGT y CC.OO. han denunciado lo que consideran “el peor recorte de derechos laborales en los más de 76 años de historia de Seat”. La crítica se produce tras la reciente propuesta del Grupo Volkswagen de congelar los salarios a nivel global hasta 2030, junto con otras medidas de ajuste que incluyen la posible salida de 100.000 trabajadores, una reducción a la mitad de la gama de modelos y la revisión de la continuidad de la marca Seat. Los sindicatos catalogan estas acciones como “enormemente lesivas” y han afirmado que “no aceptaremos semejante agresión”.
La denuncia de los sindicatos se destaca en un momento crucial, ya que la fábrica de Martorell ha completado su electrificación con la producción del Cupra Raval y el Volkswagen ID.Polo en los meses anteriores. La dirección de la empresa había promovido la idea de que esta transición convertiría la planta catalana en un modelo a seguir, subrayando que el lanzamiento del Raval es el mejor en su historia, una afirmación que también ha sido hecha para el ID.Polo. Sin embargo, los sindicatos expresan su desconcierto al observar que, en apenas unos días, la percepción ha cambiado dramáticamente de ser una fábrica ejemplar a enfrentar el peor recorte en derechos laborales.
La posible congelación salarial se presenta justo cuando el actual convenio colectivo está a punto de expirar el 31 de diciembre. Ante la inminente negociación del nuevo marco laboral, los sindicatos han dejado claro que “no nos vamos a mover de nuestros objetivos”, que incluyen asegurar la viabilidad de los cinco centros de trabajo, mantener el empleo y mejorar los derechos laborales. Para ello, solicitan un plan industrial que garantice, entre otras medidas, una segunda plataforma 100% eléctrica de un segmento más grande, lo que podría ofrecer más margen de maniobra.
Además, los sindicatos han resaltado que, aunque existe una mayor competencia en el mercado, también hay numerosas decisiones erróneas por parte de la dirección de Volkswagen, como la compra de la quebrada marca Scout en EE.UU., mientras que se plantea el posible cierre de una marca rentable como Seat. Este malestar se ve acentuado por la falta de una estrategia clara desde la cúpula de Volkswagen, en un contexto donde el mercado avanza hacia los coches eléctricos, que ofrecen márgenes de beneficio menores en comparación con los vehículos de combustión, que están en declive, lo que ejerce presión sobre las finanzas del grupo.
Contexto: Seat es una marca histórica en la industria automotriz española, y su planta en Martorell desempeña un papel clave en la producción de vehículos en el país. La transición hacia la electrificación es un objetivo estratégico para muchas marcas automotrices, incluidas Volkswagen y Seat, pero la presión sobre los márgenes de beneficio está generando incertidumbre en el sector. La situación actual pone de relieve desafíos significativos para los trabajadores y la dirección de la empresa en un entorno competitivo que está en constante evolución.