El concepto de identidad laboral está en crisis, según el informe State of the Global Workplace de Gallup, que revela que una parte significativa de la fuerza laboral mundial no se siente comprometida con su empleo. Este fenómeno, conocido como quiet quitting, refleja una desconexión entre los trabajadores y sus roles, donde el esfuerzo se reduce al mínimo necesario y el sentido de pertenencia se desvanece.
Tradicionalmente, la pregunta "¿a qué te dedicas?" permitía a las personas definir su identidad. Sin embargo, en la actualidad, esa definición ha perdido relevancia. Cada vez más trabajadores sienten que su empleo ya no refleja quiénes son, lo que genera una crisis de significado más que de condiciones laborales.
Este cambio de paradigma afecta a individuos en diversas etapas de su carrera, con síntomas visibles incluso a los 35 años. La pérdida de reconocimiento social, ya sea por jubilación, automatización o desplazamiento del mercado, contribuye a que los trabajadores se sientan intercambiables, debilitando aún más su sentido de identidad profesional.