La economía española cerró el año 2025 con un crecimiento del 2,8%, aunque presenta preocupaciones en términos de productividad. A pesar de que el empleo y los salarios han mejorado, impulsando el consumo familiar, la productividad por ocupado ha visto un descenso del 0,3%, rompiendo una racha de tres trimestres consecutivos de resultados negativos.
Las cifras, publicadas por el INE, revelan que el PIB español creció por encima del promedio de la eurozona, donde el incremento fue del 1,5%. Sin embargo, el informe de Funcas señala que el estancamiento en la inversión privada podría tener efectos adversos sobre la competitividad y la transformación tecnológica del país en el futuro.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, anticipa un posible crecimiento del 3% para el PIB en 2026, aunque las preocupaciones sobre la productividad persisten y podrían influir en el desarrollo económico a largo plazo.