Tubos Reunidos ha presentado un concurso voluntario de acreedores tras reconocer su incapacidad para afrontar compromisos de pago, lo que ha llevado a la empresa a una situación de insolvencia inminente. Este anuncio se realizó este lunes ante la sala de lo mercantil del Juzgado de Vitoria y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
La histórica firma vasca, fundada en 1892, ha enfrentado tensiones de tesorería exacerbadas por la paralización de su planta en Amurrio y aranceles estadounidenses sobre el acero. En 2025, la empresa reportó pérdidas de 118 millones de euros y una deuda total de 263 millones de euros, incluidos 150 millones de un rescate de la Sepi.
La decisión de un administrador concursal determinará el futuro de Tubos Reunidos, que ya enfrenta dificultades para pagar nóminas y cubrir gastos financieros de más de 20 millones de euros programados para junio. A pesar de que el proceso concursal no necesariamente conlleva la disolución, la situación estructural de la compañía plantea grandes desafíos para su viabilidad.