La economía española enfrenta un panorama complicado con el aumento del riesgo de inflación y déficit, exacerbado por el conflicto en Irán. El vicepresidente primero del Gobierno, Carlos Cuerpo, ha mantenido las previsiones de crecimiento en el Informe de Progreso Anual enviado a la Unión Europea, a pesar de las preocupaciones sobre un posible impacto negativo en el PIB y las cuentas públicas.
El empleo ha disminuido y el consumo, junto con el turismo, se presentan como los pilares del crecimiento, aunque amenazados por el incremento de precios y la incertidumbre económica. El Gobierno se enfrenta a límites en su capacidad para aumentar la deuda o los impuestos, lo que complica la gestión del déficit nacional.
Los datos recientes han sido preocupantes, reflejando una caída en el empleo y un debilitamiento del comercio exterior, lo que incrementa la presión sobre las familias y empresas. A medida que el conflicto en Irán se prolonga, el Gobierno justifica su falta de comunicación sobre la situación real de la economía en la "incertidumbre" generada por dicho conflicto.