Durante el primer trimestre de 2026, los grandes bancos de España han experimentado una notable reducción de su plantilla, a pesar de reportar importantes beneficios. En este periodo, Santander disminuyó su fuerza laboral en 2.296 empleados, alcanzando los 185.243 trabajadores, lo que representa una pérdida neta de 11.260 empleos en un año, equivalente al 5,7% del total. Por su parte, BBVA ha registrado un coste extraordinario de 125 millones de euros por la salida voluntaria de 750 trabajadores, de los cuales 230 son en España, mientras que su plantilla se reduce a 126.877 empleados.
En contraste, CaixaBank ha incrementado su número de trabajadores en 137, alcanzando un total de 47.257 empleados. Este movimiento se produce en el contexto de una transformación hacia la integración de la inteligencia artificial (IA) en las operaciones bancarias, a pesar de que las entidades evitan vincular directamente los despidos con esta tecnología. La IA ya ha permitido que Santander reduzca un 20% de su personal dedicado a tareas operativas por millón de clientes en el último año.
El impacto de la IA en el sector bancario es significativo, y se prevé que podría eliminar hasta el 10% de la fuerza laboral en la banca europea para 2030, según Morgan Stanley. Esta tendencia de reducción de empleo se suma a una transformación en los métodos de trabajo, donde se están reubicando empleados de áreas administrativas hacia posiciones más orientadas al cliente.