La riqueza neta media de los hogares españoles alcanzó 344.700 € en 2024, un aumento del 44,8% respecto a 2002, aunque todavía por debajo del máximo de 380.400 € registrado en 2008. A pesar de esta recuperación, la desigualdad en la distribución del patrimonio ha aumentado significativamente desde la crisis de 2008, según la última Encuesta Financiera de las Familias (EFF) del Banco de España.
El índice de Gini, que mide la concentración de riqueza, se situaba en 0,581 en 2002 y ha alcanzado 0,678 en 2024. Este incremento es notable, especialmente entre 2008 y 2017, cuando el Gini pasó de 0,595 a 0,688. Aunque ha habido una ligera estabilización tras la pandemia, la desigualdad de la riqueza se ha acentuado, alejando a España de su anterior status como uno de los países más igualitarios de Europa en términos de distribución de patrimonio.
Los hogares de mayor edad y los propietarios de vivienda han sido los principales beneficiarios de esta recuperación, mientras que los jóvenes y los inquilinos han quedado rezagados. Además, se ha observado un cambio en la composición del patrimonio, con una disminución de la importancia de la vivienda en favor de activos financieros.