La escalada militar en Oriente Próximo ha provocado una fuerte reacción en los mercados, con el IBEX 35 cayendo un 1,5% en las primeras horas de negociación. El petróleo ha visto un aumento significativo del 8%, alcanzando los 78 dólares por barril de Brent, debido a la tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha afectado el suministro global de crudo. Este conflicto ha generado una considerable prima de riesgo geopolítico, impactando la confianza de los inversores.
Los analistas de Julius Baer advierten que, aunque históricamente estas perturbaciones pueden ser temporales para el mercado de renta variable, la situación actual aumenta la vulnerabilidad a corto plazo. La búsqueda de refugio por parte de los inversores se ha trasladado al oro, que ha subido más de un 2,8%, acercándose a los 5.400 dólares.
A pesar de las rutas alternativas de suministro, como los oleoductos de Arabia Saudí y los EAU, su capacidad limitada no puede compensar completamente la posible interrupción del tráfico en el Estrecho de Ormuz, donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Esto plantea un riesgo significativo para la economía global, ya que el petróleo es esencial para múltiples sectores de transporte.