El IBEX 35 cerró con una caída del 0,64%, situándose en 17.444 puntos, reflejando una jornada marcada por la volatilidad y la inquietud en los mercados. Esta tendencia se acentuó tras el ataque de Estados Unidos a la isla de Jark, un crucial centro de exportación de petróleo de Irán, lo que generó temores sobre posibles daños a las instalaciones y el bloqueo en el estrecho de Ormuz.
Durante la media sesión, el índice había registrado aumentos superiores al 1%, pero la apertura bajista de Wall Street arrastró a los mercados europeos, provocando descensos del 1,3% en el DAX y del 0,9% en el FTSE. El clima de tensión se intensificó por las amenazas del presidente Donald Trump de llevar a cabo bombardeos masivos si no se llega a un acuerdo con Irán.
Ante esta situación, los inversores minoristas en Estados Unidos han comenzado a vender acciones, un comportamiento inusual que podría anticipar un rebote en el mercado si disminuye la incertidumbre. A pesar del impacto de estos acontecimientos en el mercado, la Fed continúa con su plan, minimizando la influencia de los precios de la energía sobre la inflación subyacente, aunque reconoce que el aumento del crudo ejercerá presión sobre los precios.