El partido británico Reform UK, liderado por Nigel Farage, ha comenzado a influir significativamente en el debate político del Reino Unido, especialmente en temas como la inmigración. Aunque su representación en la Cámara de los Comunes fue limitada en las elecciones de 2024, las encuestas actuales indican que lidera con una ventaja considerable.
En una reciente intervención, Farage criticó a la banca, afirmando que algunos bancos no lo aceptan y que él tampoco los valora, tras haber sido privado de una cuenta corriente. Este comentario se produce en un contexto donde el Banco de Inglaterra ha reducido un 38% su deuda británica y ha sido objeto de debate por su política de remuneración de depósitos.
El político también se refirió a la dimisión de Alison Rose, CEO de NatWest, tras la controversia por el cierre de su cuenta. A pesar de que el sector bancario advirtió sobre las repercusiones de un cambio en esta política, el discurso de Farage sigue resonando en la City y podría tener un impacto en futuras decisiones económicas.
Farage concluyó que no se permitirá más dinero gratis a los bancos, sugiriendo un cambio radical en la política monetaria que podría afectar a la economía británica.