La curva de rendimiento de los bonos del Estado japonés ha alcanzado su nivel más alto en 27 años, con un retorno de las notas a 10 años que ha subido al 2,43%. Este incremento se produce en un contexto de creciente preocupación sobre las políticas fiscales del país, exacerbadas por la guerra en Oriente Medio y las fluctuaciones en los precios del petróleo.
La ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, destacó que el Gobierno mantendrá una comunicación constante con otros países del Grupo de los Siete para abordar estas inquietudes. En una rueda de prensa, Katayama mencionó que los acontecimientos recientes están teniendo un impacto notable en los mercados.
Además, el Parlamento japonés ha aprobado un presupuesto récord de 122,3 billones de yenes (aproximadamente 765.480 millones de dólares) para el año fiscal que comenzó en abril. Esta decisión se tomó tras elecciones anticipadas en enero, que retrasaron las deliberaciones y llevaron al Gobierno a adoptar medidas provisionales.
Con una economía altamente dependiente de las importaciones, Japón podría verse obligado a crear un presupuesto suplementario para intensificar las medidas de estímulo, dado el aumento de los costos energéticos y la depreciación del yen.