La inflación en Estados Unidos ha llegado al 3,8% en abril, impulsada por el aumento de los precios de la energía tras el cierre de Ormuz. Este contexto económico ha marcado la toma de posesión de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed), un evento que tuvo lugar este viernes en la Casa Blanca, con la presencia de Donald Trump.
Warsh se compromete a actuar con independencia y a enfocar su mandato en la estabilidad de precios y el máximo empleo. Aseguró que su objetivo es lograr un crecimiento sólido y un aumento del salario real disponible, contribuyendo así a una mayor prosperidad en el país. La ceremonia fue precedida por un discurso de Trump, quien destacó la importancia de la autonomía de Warsh en su gestión, deseando que no se dejara influir por el propio presidente ni por otros.
Con esta toma de posesión, Warsh se convierte en el máximo responsable de la Fed durante al menos cuatro años, y se espera que presida la próxima reunión del organismo en junio. Su predecesor, Jerome Powell, se mantendrá como gobernador de bajo perfil tras finalizar su mandato, dejando a Warsh con la responsabilidad de enfrentar los desafíos económicos actuales.