El encuentro informal de líderes europeos, celebrado en el castillo de Alden Biese, generó tensiones tras la exclusión del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Diecinueve países, incluidos Italia, Alemania y Bélgica, participaron en la reunión, que tenía como objetivo discutir temas de competitividad, pero la controversia con el gabinete italiano de Giorgia Meloni eclipsó el debate.
Cerca de 80 kilómetros de Bruselas, este foro, al que asistió también Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, planea futuras reuniones, con una cita ya programada para marzo coincidiendo con la próxima cumbre de jefes de Gobierno. A pesar de los intentos de Bart de Wever, primer ministro belga, de minimizar la situación, el malestar persiste, ya que Sánchez no recibió invitación para participar en la reunión previa.
Fuentes del Ejecutivo español manifestaron su preocupación por iniciativas que, en lugar de acercar posturas, distancian a los Estados miembros de la Unión Europea. Desde el Palacio Chigi, se negó haber recibido quejas al respecto, aunque no se aclararon posibles contactos a otros niveles.