Las elecciones anticipadas en Aragón, programadas para el domingo, podrían no resolver la actual situación de gobernabilidad, según las encuestas. La campaña electoral ha mostrado una notable distancia entre el PP y Vox, especialmente tras las tensiones sobre los Presupuestos regionales que llevaron a la convocatoria electoral por el presidente Jorge Azcón.
El PSOE, liderado por Pilar Alegría, exministra, enfrenta un retroceso significativo en sus expectativas, pudiendo alcanzar un mínimo histórico en la comunidad. La percepción negativa hacia las cesiones al separatismo catalán desde 2023, entre ellas la reforma de financiación autonómica, ha afectado su imagen. Este cambio podría resultar en que Aragón reciba menos recursos por habitante ajustado a partir de 2027.
El panorama político sugiere una fragmentación de los partidos de izquierda y regionalistas, lo que podría dar lugar a unas Cortes aragonesas con una diversidad de grupos sin precedentes. Sin embargo, se prevé que el centroderecha y la derecha tengan la capacidad de establecer un gobierno que continúe con la mejora económica observada en la región, impulsada por la reducción de impuestos y el fomento de la inversión privada.