Los agricultores de Estados Unidos enfrentan una situación crítica debido a las políticas comerciales del presidente Donald Trump y el conflicto en Irán. Con el estrecho de Ormuz afectado, los costes de producción han aumentado drásticamente, perjudicando su capacidad para obtener beneficios. En los últimos cinco años, los precios de la tierra han subido un 6%, los de las semillas un 18%, y la mano de obra un 50%.
Sam Watson, un agricultor de Georgia y senador estatal republicano, ha experimentado el impacto de estas tensiones. A medida que se prepara para la siembra de berenjenas, pimientos y calabazas, sabe que esta temporada podría ser la más difícil hasta ahora. "Antes solo rezábamos para que lloviera", comenta Watson, "ahora también rezamos por la geopolítica". Su preocupación refleja la angustia de muchos en el sector agrícola.
Desde que Trump asumió la presidencia, la industria agrícola ha tenido que lidiar con aranceles que han encarecido los insumos. Tras el anuncio de tarifas, los agricultores han visto cómo sus ya precarios presupuestos se desestabilizan. La maquinaria agrícola, esencial para la cosecha, ha visto incrementos en sus precios, lo que añade presión a un sector que ya enfrenta costes récord.