Donald Trump ha expresado su intención de "gobernar" Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, un cambio significativo en la política estadounidense hacia el país sudamericano. Afirmó que se dirigirá la nación hasta que se logre una "transición segura y adecuada". Este anuncio se produce en un contexto de creciente militarización de la política exterior estadounidense.
La situación en Venezuela, que cuenta con casi 30 millones de habitantes, representa un desafío considerable para Trump, quien ha prometido evitar los errores de las intervenciones militares previas en Iraq y Afganistán. Esta postura es popular entre muchos estadounidenses, incluidos sus seguidores del movimiento MAGA.
La decisión de Trump de involucrarse en Venezuela se asemeja a las justificaciones que se usaron para la invasión de Iraq en 2003, aunque ahora el enfoque parece centrarse en la lucha contra el narcoterrorismo y la defensa de los derechos humanos en el país. En paralelo, el presidente ha intensificado su retórica sobre otras naciones, como Irán, donde ha amenazado con acciones militares para apoyar a los manifestantes.