La burocracia, que se traduce en un exceso de normativa, genera una creciente desafección entre los ciudadanos, quienes perciben su ineficiencia como un desperdicio de recursos. Este fenómeno ha llevado a que la Unión Europea sea asociada con una producción regulatoria excesiva, a menudo considerada dañina. En este contexto, el populismo ha impulsado la crítica hacia los "burócratas", convirtiéndola en un símbolo de su revolución cultural.
Un ejemplo de este enfoque es el modelo implementado por Nayib Bukele en El Salvador, donde se prioriza la construcción de cárceles sobre el fortalecimiento de las instituciones judiciales. Este sistema ha sido observado por otros países de la región como un posible modelo a seguir, sacrificando derechos fundamentales en nombre de la seguridad y la eficiencia económica.
En el ámbito internacional, la Unión Europea y sus aliados dentro de la OTAN han tratado de adaptarse a la política exterior de Donald Trump, enfrentando tarifas del 15% sobre sus exportaciones sin represalias. Esta situación ha escalado con recientes amenazas a la integridad territorial de Dinamarca, lo que subraya la importancia de contar con instituciones sólidas para evitar la pobreza y el conflicto.