La anulación de la mayoría de los aranceles impuestos por Donald Trump por parte del Tribunal Supremo de EEUU marca un cambio significativo en las relaciones comerciales transatlánticas. Esta decisión, publicada el 20 de febrero de 2026, ha sido recibida con alivio por la Unión Europea, aunque con cautela ante la posibilidad de nuevas medidas proteccionistas.
Bruselas ha solicitado a Washington una reducción de aranceles, enfatizando la necesidad de estabilidad en el comercio que beneficia a empresas de ambos lados del Atlántico. Olof Gill, portavoz de Comercio de la Comisión Europea, indicó que están analizando el fallo y manteniendo contacto cercano con la administración estadounidense.
El presidente del comité de Comercio de la Eurocámara ha calificado la decisión como una victoria para el Estado de derecho, reduciendo la arbitrariedad en la imposición de aranceles. Sin embargo, los líderes europeos temen que Trump busque nuevas vías legales para reimponer gravámenes, lo que podría generar incertidumbre para los exportadores europeos.