El 27 de marzo de 1973, Marlon Brando decidió no aceptar el Oscar a Mejor Actor por su papel en 'El Padrino', un acto de protesta hacia el tratamiento de los nativos americanos. Este gesto marcó un hito en la historia de los premios, ya que fue el primer discurso político transmitido en directo en la ceremonia. Sin embargo, la estatuilla, en lugar de desaparecer, tuvo una curiosa trayectoria que incluyó ser sostenida por el actor Roger Moore.
Sacheen Littlefeather, quien representó a Brando, nunca llegó a tocar el galardón. Durante su discurso, fue Moore quien mantuvo el premio en sus manos. Tras la ceremonia, el actor se llevó la estatuilla con él, ya que no existía un protocolo para su devolución. Esta estatuilla, con el número de serie 1616, pasó a ser parte de diversas celebraciones y eventos hasta que finalmente fue devuelta a la Academia por el publicista de Moore, Jerry Pam.
La historia del galardón parecía haber concluido tras su regreso, pero en 1995, el actor y agente Marty Ingels abrió de nuevo el capítulo sobre el destino de la estatuilla.