La Unión Europea enfrenta críticas por su falta de acción decisiva ante las violaciones de derechos humanos en Gaza y Cisjordania, así como en relación con Líbano. A pesar de la presión interna, las divisiones entre los estados miembros han impedido la implementación de sanciones efectivas contra Israel.
La situación actual pone en duda la credibilidad de la UE, especialmente al contrastar su enfoque hacia Rusia con su actitud hacia Israel, que ha sido calificada de apaciguamiento o silencio. Este contraste resalta la complejidad de la política exterior europea y las discrepancias en la respuesta a distintas crisis internacionales.