El accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba) ha dejado un trágico saldo de 40 fallecidos y 122 heridos, de los cuales 37 permanecen hospitalizados. Esta tragedia, la más grave en la red ferroviaria española desde 2013, ha suscitado inquietudes sobre la liberalización de la alta velocidad en España. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha prometido transparencia en la investigación.
Las investigaciones iniciales apuntan al estado de las vías como la principal hipótesis, aunque el ministro de Transportes, Óscar Puente, advirtió que aún es pronto para determinar la causa exacta. Se descartaron el error humano y el exceso de velocidad. El accidente se produjo en un tramo recto que fue renovado hace un año, lo que contrasta con el siniestro de Angrois, donde hubo exceso de velocidad en un tramo en curva.
Las labores de búsqueda continúan, y se han declarado tres días de luto oficial en memoria de las víctimas, que concluirán en la madrugada del jueves 21 de diciembre. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios está a cargo del análisis de la situación, mientras la Junta de Andalucía y el Gobierno central colaboran en los esfuerzos investigativos.