El Gobierno español se prepara para posibles consecuencias económicas derivadas del conflicto en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz. Moncloa ha solicitado a los ministerios que elaboren planes de contingencia para hacer frente a la crisis, que ya ha provocado un aumento significativo en los precios globales del petróleo y el gas, con incrementos del 17% y 61% respectivamente.
A pesar de que España no depende en gran medida de suministros iraníes, con solo un 5% del petróleo y un 2% del gas provenientes de allí, la situación está afectando a los mercados energéticos y a la economía local. Se teme que el cierre del estrecho de Ormuz pueda provocar un aumento de la inflación y afectar el suministro de alimentos, especialmente dado que un 30% del suministro mundial de fertilizantes transita por esa ruta.
El Gobierno considera recuperar medidas adoptadas durante la guerra en Ucrania, como topes a la energía y ayudas fiscales. Además, se ha establecido una mesa de diálogo social para evaluar el impacto de la situación económica, aunque no se anticipan cambios laborales inmediatos.