La inversión en sanidad en España se sitúa por debajo de la media de la Unión Europea, así como de naciones como Alemania y Francia. Informes recientes muestran que España destina menos recursos a este sector comparado con países relevantes como Países Bajos, Suecia y Dinamarca, además de naciones más pequeñas como Austria, Irlanda y Luxemburgo.
Los datos reflejan una tendencia preocupante en la financiación sanitaria, lo que puede influir en la calidad de los servicios ofrecidos a la población. A pesar de las diferencias en las cifras, la conclusión es clara: se requiere un esfuerzo adicional para acercarse a los niveles de inversión de estos países europeos más avanzados.