La decisión de Sumar de no respaldar la rebaja fiscal para caseros propuesta por Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, marca un punto de tensión en el Ejecutivo. A pesar del estancamiento actual entre las diferentes partes del Gobierno, desde el espacio de Yolanda Díaz aseguran que los socialistas deberán revisar su propuesta inicial.
Esta presión proviene no solo de la coalición de socios en el Parlamento, sino también de los sindicatos de inquilinos, que están exigiendo cambios significativos en la política fiscal. La situación pone en evidencia las complicaciones internas que enfrenta el Gobierno, que podría tener que negociar más para alcanzar un consenso.
La batalla política en torno a esta medida fiscal se intensifica, y Sumar se mantiene firme en su postura, lo que sugiere que las discusiones sobre la política de vivienda y fiscalidad en España seguirán siendo un tema candente en los próximos días.