La semana ha estado marcada por un aumento de la incertidumbre comercial debido a cambios en la política de aranceles de EE.UU. y la tensión con Irán. La Casa Blanca ha activado un arancel global del 10% por un periodo temporal de 150 días, tras la decisión del Tribunal Supremo que anuló gran parte de los aranceles previos. Esta medida, aunque presenta una base jurídica diferente, genera preocupaciones sobre futuras impugnaciones y la posibilidad de un aumento al 15%.
El nuevo arancel podría impactar negativamente en las cadenas de suministro globales y en los márgenes de empresas de sectores industriales y de consumo importador. En el ámbito de los mercados, se ha observado una reacción defensiva, con caídas en la renta variable europea y descensos en las rentabilidades de los Treasuries.
La situación con Irán también ha añadido presión, especialmente con el despliegue militar estadounidense en la región, que incluye la llegada de un segundo portaaviones al Golfo. A pesar de las negociaciones nucleares en Ginebra, las diferencias entre ambas partes se mantienen, lo que ha elevado la prima de riesgo geopolítica.