Las declaraciones de Ursula von der Leyen en Bruselas han sido calificadas de “gravísimas” por una fuente parlamentaria. En su discurso ante embajadores extranjeros, la presidenta de la Comisión Europea afirmó que “Europa ya no puede ser la guardiana del viejo orden mundial”, lo que implica una notable desviación de los principios tradicionales de defensa del derecho internacional y los derechos humanos.
Esta postura parece abrir la puerta a la legitimación de intervenciones militares por parte de grandes potencias, lo que genera inquietud sobre el futuro de la soberanía territorial de los países. Las palabras de von der Leyen marcan un cambio significativo en la política exterior europea y su papel en el escenario global.