El príncipe Guillermo está implementando un plan que podría ahorrar a la Corona británica numerosos miles de libras. Este esquema contempla la posibilidad de cobrar alquileres a familiares, independientemente del grado de parentesco. La decisión llega en un contexto donde la monarquía británica busca adaptarse a nuevas realidades, incluso si eso implica tensiones con ciertos miembros de la familia.
Recientemente, un reportaje del Sunday Times reveló que el heredero al trono está revisando la situación de las propiedades reales, donde actualmente muchos familiares de los Windsor residen sin pagar alquiler alguno. Por otro lado, el rey Carlos III ha estado cubriendo los gastos de alquiler de las princesas Beatriz y Eugenia en el Palacio de St. James y el Palacio de Kensington, a un coste significativamente inferior al del mercado.
En contraste, los príncipes de Gales han hecho públicos los términos de su contrato de arrendamiento para Forest Lodge, donde abonan 307.500 libras esterlinas anuales por su residencia, catalogada como monumento histórico de grado II. Este enfoque de Guillermo podría marcar un cambio significativo en la gestión de las finanzas de la familia real.