La elección de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal marca un cambio significativo en la política económica de EE.UU. Este economista, conocido por su postura crítica hacia la institución, ha sido un defensor de un papel más limitado para el banco central, sugiriendo que ha asumido responsabilidades excesivas desde la crisis de 2008.
Warsh, que formó parte de la Fed entre 2006 y 2011, ha cuestionado la inclusión de temas como el cambio climático en las políticas del banco. Su nombramiento por parte de Donald Trump se considera el más disruptivo desde la llegada de Paul Volcker en 1979, lo que sugiere un enfoque radicalmente diferente en la gestión de la política monetaria.
A pesar de su juventud, con solo 47 años, Warsh ha acumulado una destacada trayectoria académica en instituciones como Stanford y Harvard, y fue nombrado gobernador a los 35 años por el entonces presidente George W. Bush. Su elección ha sido calificada por The Wall Street Journal como una de las mejores decisiones del segundo mandato de Trump.