La llegada de Alberto Núñez Feijóo a la presidencia del Partido Popular en abril de 2022 generó expectativas de éxito entre los votantes del partido. Su reputación como político moderado y gestor fue construida en gran parte a través del control mediático en Galicia.
A pesar de su confianza, Feijóo se enfrentó a realidades adversas, como la falta de una recesión económica que había considerado en sus planes. Además, su estrategia para contener a Vox, que había ganado terreno entre el electorado tradicional del PP, no se concretó.
El cambio en el panorama político ha puesto a prueba su liderazgo y la capacidad del partido para recuperar el apoyo perdido entre los votantes. La situación actual plantea interrogantes sobre el futuro del PP en un contexto electoral cada vez más competitivo.