La reciente controversia en Vox ha puesto de manifiesto acusaciones sobre el uso de fondos del partido y el enriquecimiento personal de su líder, Santiago Abascal. Javier Ortega Smith, exnúmero dos de Abascal, ha criticado la falta de democracia interna y la opacidad en el partido, sumándose a un creciente número de disidentes que expresan su descontento.
El actual secretario general, Ignacio Garriga, ha defendido la dirección, sugiriendo que los críticos padecen el "síndrome del príncipe destronado". Sin embargo, la situación revela tensiones significativas dentro de la formación política, con denuncias sobre coacciones internas que complican aún más el clima de la agrupación.
La lucha por el poder en Vox no solo está centrada en las disputas personales, sino también en cuestiones éticas que han comenzado a emerger, generando inquietud entre los simpatizantes y militantes del partido.