El aumento del gasto militar propuesto por la OTAN podría resultar en recortes significativos en áreas como sanidad, educación y protección social, según un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI). Los países miembros han acordado elevar su inversión en defensa al 5% del PIB para el año 2035, más del doble de la directriz anterior del 2%.
El FMI advierte que esta reorientación del presupuesto podría provocar una reducción de más del 20% en el presupuesto civil, lo que afectaría especialmente a las políticas sociales. El informe destaca que, aunque el incremento en gasto militar puede impulsar temporalmente el crecimiento económico, también genera inflación y presiona los costos, perjudicando a aquellos países que dependen de importaciones de armamento.
En un contexto de creciente tensión geopolítica, este cambio en la política de defensa refleja la necesidad de afrontar los retos actuales, como el envejecimiento de la población y los costos derivados de la pandemia. Sin embargo, el FMI subraya que el verdadero impacto de este rearme se sentirá en los presupuestos públicos, poniendo en riesgo el Estado de bienestar.