El PSOE se centra en las elecciones de Castilla y León, donde espera un resultado menos desfavorable que en los comicios del 8 de febrero. La formación busca rápidamente dejar atrás los resultados de Aragón, donde ha sufrido un revés significativo.
Este ciclo electoral, que ha sido impulsado por el PP tras los resultados en Extremadura, plantea nuevos desafíos para los socialistas, que también tendrán que enfrentarse a las elecciones en Andalucía en el futuro cercano.