La deuda pública de España ha alcanzado niveles históricos, lo que aumenta la presión sobre el Gobierno para consolidar sus finanzas. En este contexto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la OCDE han desaconsejado nuevas ayudas generalizadas para mitigar la subida de precios, sugiriendo que el apoyo fiscal debe ser temporal y focalizado en los más vulnerables.
A pesar de estas recomendaciones, el Ejecutivo español está considerando implementar nuevas medidas económicas, con la expectativa de que la guerra en Irán se prolongue más de lo inicialmente previsto. Entre las posibles iniciativas se incluyen ajustes en el IVA de alimentos y facilidades para aplazamientos de impuestos y cotizaciones sociales.
El pasado 20 de marzo, España ya aprobó un paquete de medidas por valor de 5.000 millones de euros, que incluyó subvenciones y bonificaciones. Además, la Comisión Europea y el Banco de España también han instado a limitar las ayudas y centrarlas en hogares y empresas que realmente lo necesiten, en medio de altos costos de energía y defensa.