Un reciente fallo del Tribunal Supremo de EE.UU. ha suspendido temporalmente los aranceles impuestos por Donald Trump, lo que brinda un respiro al régimen neoliberal en un momento de creciente tensión. Este giro judicial ocurre en un contexto donde la confrontación entre el neoliberalismo y un emergente libertarismo autoritario se intensifica, especialmente en relación a los bancos centrales, considerados pilares del sistema económico actual.
A pesar de que la crítica hacia estas instituciones ha provenido tradicionalmente de la izquierda, ahora son movimientos de derecha extrema los que amenazan con socavar su influencia. Los gobiernos europeos están tomando medidas para proteger al BCE de esta ofensiva, intentando preservar ciertos aspectos del antiguo modelo económico. Sin embargo, la tensión entre el neoliberalismo y las nuevas corrientes autoritarias no es absoluta, lo que sugiere la posibilidad de un acuerdo entre estas fuerzas contradictorias.
Desde el fin del keynesianismo y el ascenso de líderes como Margaret Thatcher y Ronald Reagan, los bancos centrales han asegurado el flujo global de capitales. La era neoliberal comenzó con el nombramiento de Paul Volcker en 1979 y la adopción de políticas monetaristas que llevaron los tipos de interés a niveles históricos. Este nuevo orden económico enfrenta ahora una segunda ola de desafíos significativos.