A pesar de un crecimiento económico estimado entre el 1,8% y el 2% por encima de su potencial, España finalizó 2024 con un déficit cercano al 3,2% del PIB. Las previsiones para 2025 indican que el saldo fiscal podría rondar el 2,5%. Según el profesor de Economía en Oxford, Paul Collier, la falta de solidaridad entre territorios compromete la viabilidad de la nación.
El saldo estructural, que refleja la situación fiscal en un ciclo económico neutral, se sitúa entre el –3,6% y el –3,9% del PIB, lo que equivale a un déficit estructural de más de 55.000 millones de euros anuales. Este desfase persiste a pesar de que el ciclo económico aporta entre 10.000 y 17.000 millones de alivio. Al descontar los intereses de la deuda, el saldo estructural primario muestra un déficit entre el 1% y el 1,5% del PIB.
Las proyecciones indican que, si se aplicara la teoría fiscal estándar, España podría haber alcanzado un superávit de 10.000 millones de euros en 2024 y hasta 16.000 o 17.000 millones en 2025. Sin embargo, el gasto continúa superando los ingresos de manera persistente, desafiando las expectativas de una gestión fiscal responsable.