El debate sobre la legitimidad del espacio público ha sido planteado por Arturo Pérez-Reverte y David Uclés, quienes cuestionan si vale la pena participar en discusiones cuando estas están predeterminadas. Este cuestionamiento surge en un contexto donde las normas que rigen el diálogo pueden estar manipuladas desde el inicio.
Ambos escritores abordan la problemática de la legitimidad en el debate social actual, sugiriendo la posibilidad de que algunas discusiones no merezcan ser consideradas. La reflexión invita a pensar en la calidad y la validez de los intercambios que se producen en la esfera pública.
El análisis de Pérez-Reverte y Uclés se enmarca en la necesidad de evaluar si es más efectivo retirarse de ciertos debates en lugar de legitimarlos, planteando importantes preguntas sobre la naturaleza del diálogo en la sociedad contemporánea.