El auge de Vox en localidades como Teruel y Badajoz ha generado inquietud dentro del Partido Popular, liderado por Alberto Núñez Feijóo. La formación conservadora empieza a percibir a Vox no solo como un socio incómodo, sino como un competidor que podría amenazar su posición dominante en el ámbito conservador.
La situación se complica con las negociaciones estancadas en Extremadura y la inminente campaña electoral en Castilla y León. Esta incertidumbre plantea la posibilidad de una repetición electoral en Extremadura y una contienda difícil en Castilla y León, donde Vox presenta un crecimiento significativo.
Estos acontecimientos han reavivado el debate sobre el impacto de Vox en la política española, lo que ha llevado a los dirigentes del PP a reconsiderar su estrategia ante un panorama electoral cada vez más competitivo.