El anuncio de un alto el fuego temporal entre EE.UU. e Irán ha desencadenado un notable cambio en el sentimiento del mercado, llevando a un fuerte rally de alivio en los activos de riesgo. A raíz de este acuerdo, el precio del petróleo ha experimentado una caída significativa, mientras que los inversores han comenzado a ajustar sus posiciones defensivas.
No obstante, el contexto sigue siendo complicado, ya que el conflicto permanece sin resolver y el shock energético continúa siendo un factor relevante. Expertos advierten que, si bien la tregua proporciona un respiro, la situación en el estrecho de Ormuz sigue siendo volátil, lo que podría reactivar tensiones en el futuro.
Durante la semana, el mercado ha pasado de anticipar un escenario extremo a adoptar una postura más cautelosa, aunque con la percepción de que el pico del shock energético podría haber sido alcanzado. Sin embargo, la falta de certeza sobre la durabilidad del acuerdo y los episodios de tensión recientes plantean dudas sobre la estabilidad a largo plazo.