La reciente decisión del presidente Donald Trump de implementar un nuevo arancel del 10% sobre las importaciones de varios países europeos a partir del 1 de febrero ha generado inquietud en el ámbito económico y político. Este movimiento está directamente relacionado con la negativa de Europa a aceptar el plan estadounidense para adquirir Groenlandia, lo que ha llevado a un aumento del riesgo de fragmentación comercial y presión inflacionista.
Las estimaciones del equipo de Pictet AM sugieren que, si las negociaciones no avanzan, el arancel medio ponderado podría aumentar hasta el 25% y potencialmente alcanzar el 40% en junio. Este cambio podría restar un 0,2% al PIB europeo y añadir más de 0,2% a la inflación en Estados Unidos. A pesar de esto, desde Lombard Odier se indica que el impacto económico directo será limitado, dado que las economías afectadas representan aproximadamente el 10% de las importaciones estadounidenses de bienes.
Según Michaël Nizard, responsable de multiactivos en Edmond de Rothschild AM, el uso del comercio como herramienta de presión política marca un cambio significativo en las relaciones internacionales. A medida que las alianzas tradicionales se vuelven menos estables, Groenlandia se erige como un "activo de seguridad global", subrayando la importancia de su posición estratégica en el Ártico.