En un contexto de creciente tensión, los índices bursátiles han sufrido una notable caída, con una pérdida acumulada de más de 82.200 millones de euros en capitalización durante la semana, tras un ataque coordinado de EEUU e Israel contra objetivos en Irán. Aunque el mercado mostró un ligero rebote en la jornada siguiente, el impacto inicial fue significativo, dejando a las empresas del Ibex 35 en una posición vulnerable.
La incertidumbre generada no solo afecta a la situación militar, sino que también tiene repercusiones económicas, especialmente en el precio del petróleo y la inflación. Los analistas advierten que si la tensión en Oriente Próximo se prolonga, esto podría llevar a un aumento en los precios de la energía, lo que a su vez podría forzar a los bancos centrales a ajustar su política monetaria.
Expertos como Antonio Castelo de iBroker anticipan semanas de alta volatilidad, con movimientos de los índices en función de las noticias relacionadas con el conflicto. Se sugiere a los inversores que mantengan la calma y eviten decisiones impulsivas, ya que las caídas provocadas por eventos geopolíticos pueden presentar oportunidades de compra, como señala Ramón Forcada de Bankinter.