Los mercados reaccionan positivamente ante la reciente victoria del Partido Liberal Democrático (LDP) en las elecciones japonesas, donde obtuvo 316 escaños en la Cámara Baja, la mayor cifra desde 1945. Esta supermayoría proporciona al Gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi un amplio margen para implementar su agenda política y económica, con dos años antes de las próximas elecciones a la Cámara Alta.
Takaichi ha presentado un plan que incluye medidas de alivio fiscal y un aumento del gasto público, con énfasis en áreas estratégicas como semiconductores, inteligencia artificial y defensa. Se considera también la posible suspensión del impuesto sobre el consumo del 8% para estimular la demanda interna. Según Hisashi Arakawa de Aberdeen Investments, estas iniciativas están diseñadas para fomentar el crecimiento sostenible.
La Agencia de Servicios Financieros podría revisar el código de gobierno corporativo, instando a las empresas a invertir más y utilizar su liquidez de manera eficiente. La atención de los inversores se centra en la magnitud de la expansión fiscal y los posibles avances en la reducción temporal del impuesto sobre productos alimentarios, medida prometida durante la campaña electoral. A pesar de la victoria del LDP, se espera que la gestión fiscal permanezca cautelosa.