Las acciones del sector energético han experimentado un notable aumento, con un crecimiento del 23% en lo que va de año, impulsadas por la búsqueda de inversores de activos tangibles. Esta tendencia se observa en un contexto de preocupación por el impacto de la inteligencia artificial en la industria del software, que ha llevado a una caída del subíndice de software del S&P 500, que ha perdido 1,2 billones de dólares en capitalización bursátil en menos de un mes.
El subíndice de servicios públicos también ha tenido un rendimiento positivo, con un incremento del 9%. Empresas con activos físicos están ganando atractivo frente a las dudas sobre sectores más vulnerables a disrupciones tecnológicas. Analistas de Goldman Sachs han señalado que las compañías con gran capital son menos susceptibles a los riesgos asociados a la IA.
En el ámbito europeo, los grupos como Kongsberg Gruppen, proveedor del sector de defensa y energía, se destacan como los mayores beneficiarios del mercado bursátil en 2026. Mientras tanto, el índice Nasdaq mostró una leve recuperación del 0,3% en las primeras operaciones del martes, tras las pérdidas del día anterior.