La economía española ha logrado un crecimiento del 0,7% en el segundo trimestre de 2026, superando en una décima el avance registrado en el trimestre anterior. Este crecimiento interanual se sitúa en 2,7%, manteniendo una tasa similar a la del primer trimestre. Según el avance de datos de Contabilidad Nacional del Instituto Nacional de Estadística (INE), el Producto Interior Bruto (PIB) ha encadenado 24 trimestres consecutivos con tasas intertrimestrales positivas.
En cuanto a la contribución al crecimiento intertrimestral del PIB, la demanda nacional ha aportado 0,6 puntos, mientras que la demanda externa ha tenido un impacto positivo de 0,1 puntos. A nivel interanual, el crecimiento del PIB ha sido sostenido por la demanda nacional, que ha contribuido con 3,3 puntos, aunque la demanda externa ha restado 0,6 puntos al crecimiento.
Desde el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, han resaltado que el fortalecimiento de la demanda interna, la inversión y el impulso de la industria han sido factores claves en este crecimiento. Con los datos disponibles hasta el cierre del primer semestre de 2026, el 'carry over' o crecimiento acumulado del año se sitúa en 2,2%, lo que favorece la previsión del Gobierno de un crecimiento del 2,6% para el total del ejercicio, tal como ha confirmado el Departamento dirigido por Carlos Cuerpo.
El consumo de los hogares sigue siendo uno de los motores de la economía, mostrando un crecimiento trimestral del 0,7% y un aumento interanual del 3,2%, respaldado por la robustez del mercado laboral. La inversión, por su parte, también mantiene un dinamismo notable, con un incremento de la formación bruta de capital fijo del 0,4% intertrimestral y del 5,1% interanual. Este crecimiento ha sido especialmente fuerte en productos de propiedad intelectual, que han aumentado un 7,7% en términos interanuales, así como en el sector de la construcción, con un crecimiento del 5,2%.
Contexto: La economía española ha mostrado una resiliencia notable en los últimos trimestres, impulsada por la recuperación del mercado laboral y el aumento de la inversión en diversos sectores. Las previsiones del Gobierno se han mantenido optimistas a pesar de los retos globales, como el impacto de conflictos internacionales. Esta tendencia de crecimiento es crucial para España, que busca consolidar su posición dentro de la zona euro y atraer más inversión extranjera, especialmente en sectores innovadores y de alta tecnología.