En 2025, el saldo comercial de España se deterioró en un 42% debido al aumento significativo de las importaciones, mientras que las exportaciones solo crecieron un 0,7%, en contraste con el 2,4% registrado en la Unión Europea. Este cambio refleja una disminución de la competitividad del país en el ámbito internacional.
El Banco de España reportó en diciembre una caída de la competitividad del 2,8% interanual, el mayor descenso desde 2008. Este retroceso se atribuye a la apreciación del tipo de cambio y a un incremento reciente de la inflación, según el Ministerio de Economía.
A pesar de la importancia de la competitividad para el crecimiento económico, el país enfrenta desafíos significativos en la atracción de inversiones y en la preferencia de sus productos en el mercado internacional. La situación sugiere una necesidad urgente de medidas para mejorar la competitividad-precio y mantener la relevancia de España en el comercio global.