TotalEnergies ha decidido redirigir su inversión en el sector energético, destinando hasta 1.000 millones de dólares a proyectos de gas y petróleo en Estados Unidos. Este cambio implica renunciar a concesiones en energías renovables offshore, un movimiento que coincide con la estrategia del Departamento del Interior de priorizar fuentes de energía más estables.
La compañía francesa ha confirmado que financiará el desarrollo de infraestructuras, incluyendo la expansión de la planta de gas natural licuado de Rio Grande en Texas. También se invertirán recursos en la explotación de petróleo en el Golfo de México y en gas de esquisto, esencial para consolidar a EE. UU. como una potencia energética a nivel global.
Este reposicionamiento refleja la intención de la empresa de adaptarse a un contexto internacional volátil y a un entorno político que ha cuestionado la viabilidad de la energía eólica marina. La postura crítica del presidente Donald Trump ha influido en la paralización de proyectos en estados como Nueva York y Carolina del Norte, resaltando la dependencia de subvenciones y la intermitencia en la producción eólica.