El mercado de materias primas ha experimentado un aumento considerable este año, pero el pasado viernes se produjo un retroceso significativo en los precios del oro y la plata. El metal amarillo había alcanzado más de 5.300 dólares la onza, impulsado por la debilidad del dólar estadounidense y la creciente demanda de bancos centrales. Sin embargo, cerró por debajo de 5.000 dólares tras la fortaleza del dólar.
La plata, que había superado los 110 dólares, sufrió su mayor caída en años, limitando su aumento anual al 30,6%. A pesar de este descenso, analistas como los de Deutsche Bank creen que los precios de ambos metales preciosos seguirán en ascenso, con proyecciones de 6.000 dólares para el oro.
Las empresas mineras, como Newmont y Wheaton Precious Metals, siguen siendo vistas como inversiones atractivas, con márgenes operativos superiores al 150% en comparación con picos anteriores. James Luke, gestor en Schroders, resalta que, aunque existe un riesgo asociado al apalancamiento, las acciones de metales preciosos ofrecen rendimientos sobre el capital que superan ampliamente al S&P 500.