La volatilidad estructural en los mercados financieros ha aumentado, afectando las decisiones de inversión en acciones este año. La tensión geopolítica entre China y los BRICS, frente a Estados Unidos y sus aliados, está generando inestabilidad en áreas clave como las cadenas de suministro y los acuerdos comerciales.
Las valoraciones en los principales mercados son una de las preocupaciones más destacadas, con niveles elevados en el ratio precio/beneficio y métricas como el CAPE de Shiller. Este contexto ha llevado a los inversores a implementar herramientas de control como los stop loss, aunque el comportamiento del mercado sigue siendo irracional.
Por otro lado, el alto nivel de masa monetaria en circulación representa tanto un riesgo como una oportunidad. Los agregados monetarios M2 y M3 están en niveles históricos, mientras que la inflación, que parecía controlada, comienza a mostrar tendencias alcistas. Este entorno de liquidez abundante y presión inflacionaria puede acentuar aún más las tensiones sobre las valoraciones de los activos financieros.