El mercado de metales preciosos ha experimentado una de las caídas más drásticas en décadas, con el oro cayendo cerca de un 12% en una jornada, lo que representa su mayor descenso diario en 13 años. Por su parte, la plata sufrió una caída sin precedentes del 26%, alcanzando retrocesos intradía cercanos al 38%. Este desplome ha desencadenado un efecto dominó en las bolsas y otros activos refugio.
Los analistas, como Javier Molina de eToro, sugieren que lo ocurrido podría ser un ajuste de expectativas tras un periodo de excesos, en lugar de una corrección fuerte del mercado. En este contexto, los expertos de UBS consideran que la caída del oro es más atribuible a factores técnicos que a un deterioro estructural del ciclo alcista, aunque su perspectiva sobre la plata es más cautelosa debido a la elevada volatilidad.
Antes de esta corrección, la plata había visto incrementos interanuales de casi 250%, mientras que el oro alcanzaba máximos históricos impulsado por la demanda de cobertura ante la incertidumbre monetaria. La reciente caída fue provocada por un brusco reajuste en las expectativas de política monetaria tras el cambio de liderazgo en la Reserva Federal, así como por una toma de beneficios masiva y un endurecimiento en las exigencias de márgenes en los mercados de derivados.