El índice Morningstar Global High Yield Bond ha mostrado una rentabilidad del 11% en el último año, lo que sugiere un posible auge para los bonos de alto rendimiento en 2026. La rentabilidad promedio de los bonos europeos se sitúa en 4,93%, mientras que los estadounidenses alcanzan 6,48%, según los índices ICE BofA High Yield. Este entorno podría beneficiarse de un crecimiento económico moderado que ayudaría a contener las insolvencias.
El análisis de Allianz GI indica que la tasa de impagos global fue del 1,5% en 2025, concentrándose en el segmento de menor calidad, con previsiones de incumplimiento para 2026 entre el 1,5% y el 3%, por debajo de la media histórica del 4,5%. Además, la mediana de las proyecciones de rentabilidad del high yield estadounidense es del 6,2%, con un rango que va del 5% al 8,5%.
Flavio Carpenzano, de Capital Group, observa un ambiente favorable en el mercado estadounidense, donde los bonos con rating BB representan más del 50% del índice. Destaca que la reducción del apalancamiento financiero y la disminución de la emisión de títulos contribuyen a un perfil de riesgo más atractivo. Asimismo, la mejora en la calidad de los activos ha resultado en una menor correlación entre el high yield y las acciones, lo que podría ofrecer una ventaja en tiempos de volatilidad del mercado.